miércoles, 6 de diciembre de 2017

40 DICHOS ACERCA DE LA NAVIDAD (I)

“Al principio era el Verbo… y el Verbo se hizo carne”, dijo el maestro. El alumno no lo entendía y preguntó: “¿Pero de qué verbo hablas?” “Del verbo AMAR”, respondió el maestro. “Ahora lo entiendo”, concluyó el discípulo. 

“A Dios nadie lo ha visto jamás”, dice San Juan. Y es cierto, pero muchos no pueden evitar encontrarse con Él a cada paso.

Hay quienes son capaces de renunciar a Jesús por una moneda o una medalla. Hay quienes son capaces de renunciar a todo por Jesús.  

Unos buscan tener más de lo que tienen para poder gozar de la vida. Otros gozan de la vida con lo que tienen.  

La frase: “La Virgen María concibió por obra y gracia del Espíritu Santo”, es para los sabios un hermoso misterio; para los necios, un chiste.

Si tener a Dios es la mayor de las riquezas, ¿por qué nos empeñamos en no tenerlo?

El dolor y el gozo son las dos caras de una misma moneda. Cuando cae la primera, desbordamos las lágrimas; cuando cae la segunda, reímos… Solo las pocas veces que cae de canto, lloramos de alegría. 

Lo bueno de estar alegres al cruzar al año nuevo es porque creemos que así lo seguiremos estando los 365 días restantes. Lo malo es que algunos lo cruzan haciendo el payaso.  

A veces, el mejor regalo es no regalar. 

Un misionero africano que iba de paso y a quien yo estaba acompañando, se paró a la puerta de un supermercado atraído por tanto derroche en las compras. Una mujer que salía, tremendamente obesa, cargada con el carro hasta arriba, al verlo, abrió entonces su bolso y le alargó al sacerdote la mano dándolo diez céntimos. “Hay que compartir, que para eso es Navidad”, le dijo.

Para muchas personas, la Navidad es seguir con su mismo pensamiento, con su mismo afán, con su mismo egoísmo, con su mismo despilfarro…, eso, consumismo.

Dicen que en Navidad se aumenta la fe. Yo diría que se aumentan los kilos.

Ciertos entendidos opinan que lo que realmente deberíamos celebrar en estas fechas es la fiesta pagana del nacimiento del sol. ¿Pero qué otra cosa creen éstos que estamos celebrando?

Algunos visitan infinidad de belenes y nacimientos para ver al Niño Dios en forma de pequeña imagen. Pero se olvidan de visitar su alma donde se halla vivo. 

¿Por qué detrás de Jesús siempre van los mercaderes del templo pese a saber que lleva un látigo en la mano y les va a arrojar contra el suelo las mesas de las monedas?

El mejor regalo que podemos hacerle al Niño Jesús es el que le hicieron los pastores: ir por el mundo a contar lo que les habían dicho acerca de Él, para que cuantos nos oigan se maravillen.

“Ahora ya puedo morir tranquilo”, dijo Simeón al tomar en sus brazos al Niño Jesús. “Ahora puedo ganar dinero”, hubiera dicho de haber sido Judas.

Cuentan que Jesús se perdió en el templo. Ahora a nadie se le ocurre perderse ahí.

En el fondo, toda Nochebuena siempre tienen un ramalazo de tristeza. Nunca estamos todos.

Yo creo que la mejor Nochebuena está por llegar. Algún día estaremos todos sentados a la mesa y no faltará nadie.


EN LA MÁGICA NAVIDAD OS DESEO EL TRIPLE DE LO BUENO QUE ME DESEÉIS A MÍ. Y ES QUE ALGO MALO NO PODÉIS DESEARME, PORQUE ENTONCES NO SERÁ MÁGICA NAVIDAD PARA VOSOTROS.   

jueves, 23 de noviembre de 2017

IGNORANTES

¿Pero de qué nos las damos? En realidad, ¿quiénes somos?, ¿qué sabemos? Ya lo decía Newton: “Lo que sabemos es una gota de agua, lo que ignoramos es el océano”. Ignorantes, pues, todos.

Pero hay ignorantes e ignorantes. Ignorantes que aceptan su ignorancia y son conscientes de ella. Son ésos que van por la vida sin dárselas de nada, en humildad, multiplicando lo mejor que pueden los talentos recibidos, sin pizca de altivez pese a dejar campos repletos de espigas y de frutos. E ignorantes que creen ser algo, mucho, demasiado, vanidosos y engreídos, soberbios, que se las dan de ilustrados, de genios en la senda del triunfo, y si fracasan nunca tienen la culpa, la culpa la tienen los otros que son unos ignorantes que no entienden sus ideas, su creatividad, su grandeza, su arte... Se sienten superiores y miran por encima del hombro.

El mundo está repleto de ignorantes. Ignorantes científicos, artistas, profesores, periodistas, escritores, comerciantes, artesanos, barrenderos… Ignorantes en todos los estamentos y clases sociales. Ignorantes millonarios e ignorantes en la ruina. Ignorantes con estudios y sin estudios. Ignorantes por todas las plazas y calles, por todas las ciudades, por todas las naciones. Ignorantes atrevidos, pillos, pícaros…, como ésos que tan de moda están yendo a contracorriente y diciendo, por ejemplo, que la Tierra no es esférica, sino plana.

Estamos rodeados de ignorantes y a la vez con nuestra ignorancia rodeamos a los demás. Nadie se salva. Nadie, en el fondo, sabe nada. En todo caso, sabemos, como mucho, un poco de alguna cosa, una milésima porción de esa gota de agua del océano de la que tenemos conocimiento. Lo demás son fábulas. Lo malo es que la inmensa mayoría de los ignorantes no son conscientes de su propia ignorancia, es más, no pocos están convencidos de que ellos son doctos y eruditos.

De ahí esos ignorantes que hablan de todo y en todas partes. Ignorantes que siempre creen llevar la razón. Y los peores: ignorantes mediocres y bobos, analfabetos que, por más luz que se les viene a los ojos, por más que se les diga, no quieren quitarse la venda de la total ignorancia. Siempre encuentran una puerta para salirse con la suya.

Como aquel niño de la clase que se dirige a la maestra diciéndole: “Seño, el Grabiel me ha quitado la goma”. La maestra, entonces, le corrige: “No se llama Grabiel, sino Gabriel. A lo que responde el alumno con no poca autosuficiencia: “Sí, como que lo vas a saber tú mejor que su mama”.

Pues eso, ignorantes todos.    


jueves, 9 de noviembre de 2017

MALDITOS DIRIGENTES DEL F.C. BARCELONA

Es una pena. La ruptura social que han creado los políticos mediocres y corruptos en Cataluña es tan grave que las heridas sangrarán por muchos años o puede que por muchos siglos. Ahí se han dividido familias enteras. Ahí se han levantado padres contra hijos. Ahí muchos vecinos han retirado el saludo a vecinos y hasta amigos de toda la vida han dejado de serlo para siempre. Las cizañas han llegado a ser tan altas como venenosas. Tanto que hasta hay sacerdotes que han expulsados de sus templos a quienes no se han dejado arrastrar por la droga de la demencia que resquebraja y parte. Tanto que hasta incluso algún obispo lumbreras ha perdido el juicio y se ha declarado partidario de la revolución que aísla, fracciona y trocea las almas en lugar de luchar por la universalidad del reino en el que todos somos hermanos en un mismo Dios, sin fronteras, ni diferencias ni discriminaciones.

Y tanta es la ceguera y tanto el odio que hasta el Fútbol Club Barcelona, toda una institución admirada, querida y seguida por muchas generaciones de España y del mundo entero, se ha contaminado hasta el límite y ha dejado de pensar deportivamente para convertirse en un mero campo de batalla lleno de soldados adoctrinados que con cánticos, banderas, pancartas y consignas bombardean todas las zonas que no son de su circunscripción egoísta, engreída y particular.

Ya no se va al campo de juego a disfrutar de la belleza del fútbol, ni a gozar de los goles de sus grandes jugadores, ni de las maravillas del genial Messi… Se va para pedir independencia, para gritar desprecios, para exigir no sé qué libertad cuando están ebrios de tenerla, para mostrar bufandas con los colores de lo que es injusto y obsceno, como si no hubiera estado de derecho, como si los jueces tuvieran que rendirse a sus gustos y deseos, como si aquí se pudiera hacer lo que ellos crean conveniente; algo, por cierto a lo que se han acostumbrado por culpa también de otros políticos permisivos y vulgares que por no querer problemas y disfrutar de las poltronas se lo han permitido.

Millones de mayores, de jóvenes y, sobre todo, de niños que han amado los colores blaugrana andan hoy en día errantes, como verdaderos exiliados, tristes por los territorios del deporte rey. Su razón, cada vez que ahora ven un partido en el que juega su Barça querido, le pide ir contra él, porque se sienten despreciados y expulsados de su círculo de historia, porque perciben que ya no son admitidos por los dueños y su masa social, porque notan que no los consideran de los suyos, porque ven con claridad que quieren separarse de ellos…, pero sin embargo, algo muy dentro, como una fuerza incontenida, no puede dejar de hacerle desear que marque, que gane, que venza…, porque lo que se ama una vez con la limpieza del corazón no puede convertirse de repente en odio por más que vengan a enmierdar la sangre que lo riega.  

De ahí que últimamente sean pocos los pequeños que juegan en las calles fuera de Cataluña con la camiseta roja y azul, como son pocos los niños que gritan Barça, Barça, Barça, como son pocos los niños que piden ir a visitar el Nou Camp… Ya son pocos, porque el resto, muchos miles de miles de chavales y no tan chavales que llevan grabado en las entrañas el escudo con la cruz de San Jorge y el balón con la forma antigua se han retirado a sus refugios de invierno porque sienten vergüenza de confesarlo, de declararse seguidores suyos, de decir que son parte de ese club que ahora les anda negando el pan y la sal por culpa de una locura que ha convertido el deporte en simple política, en mera política, en sucia política.

Malditos los dirigentes que han causado este daño.    

viernes, 20 de octubre de 2017

A MARI TERE, IN MEMORIAM



 

                    A MARI TERE
                    IN MEMORIAM



          Más que el dolor de hacerte rosa ausente
          me duele la injusticia de tu ausencia.
          Porque no puede el sol de tu presencia
          vestirte tan de hielo de repente.

          Fuiste la voz del pueblo. Su honda fuente.
          Su luz de libertad y su conciencia.
          La fe de la palabra hecha coherencia.
          El amor del amor omnipresente. 

          Por ello, así te vayas, no te has ido.
          Quedarás con nosotros aunque vueles
          transmitiendo tu esencia tan precisa.

          Queda en Paz, Mari Tere. Grande has sido.
          Que Úbeda te guarde entre sus fieles.
          Y Dios premie tu entrega y tu sonrisa.





viernes, 13 de octubre de 2017

CARTA A MARCELO GÓNGORA, MI AMIGO


                                                              Aunque cubran tu cuerpo con el paño
                                                             del final de tu historia,
                                                             seguirás siempre vivo mientras alguien
                                                             te guarde en su memoria.

  Querido Marcelo:

Cada vez que en las noches solitarias paseo por esta ciudad nuestra, tan llena de misterio, y me adentro en sus calles donde el tiempo se detiene en la historia de todos los pretéritos dejándome una impronta de asombro en el alma, no puedo evitar recordarte, amigo mío. No puedo evitar mirar a través de los espejos invisibles del corazón para verte en todo tu esplendor, en tu elegancia de hombre bueno, sencillo y enigmático, bohemio y soñador, creativo y temeroso de las sombras que siembran miedos nacidos de una infancia difícil y espinosa, de hambre y desamparo, de muertes prematuras…, para verte, en definitiva, especial, único…, artista.

Y hablo contigo por entre las esquinas donde la tenue luz de los faroles deja una extraña luminosidad por las penumbras de los olvidos. Y me sonrío cuando te digo que fuiste un hombre en contradicción contigo mismo, buscador de tristes pasados para convertirlos en arte, hombre renacentista de nuestro permanente renacer de siglos, cantante de melodías inolvidables, actor sin edad que ponía en la palabra y en el gesto la maestría innata que sólo los elegidos tienen.

Me sonrío, Marcelo, y te digo que todavía no he comenzado el libro de tu biografía que siempre quise dedicarte después de tantas conversaciones en tu estudio, frente a San Isidoro, donde cada día, desde el pequeño balcón que daba al exterior, mirabas el busto de tu maestro Paco Palma para ver si seguía ahí, y limpiarlo si es que algún idiota lo había difamado con alguna pintada, o recogerlo, como quien recoge a un padre, con ternura suprema, si es que algún degenerado lo tiraba al suelo y manchaba su perfil de la tierra de un jardín tan pequeño como indigno para quien tanto hizo y tanto dio a Úbeda; tanto que hasta quiso morir y ser enterrado en ella para ser por siempre, como diría Francisco de Quevedo, polvo enamorado de su polvo. 

Y aunque me entristezco por no poder estrechar tu mano, porque lo impide la niebla de los enigmas que limitan las dos dimensiones de la existencia, me goza saber que sigues vivo todavía entre nosotros. Vivo en lo más hondo de tu Salomé, tu musa y modelo, tu compañera, tu confidente, tu campanilla de plata para alegrar los altibajos que te traían las horas cargadas de incomprensiones, tu seguidora y crítica, tu luna siempre llena, tu amor, tu gran amor. Vivo en tus hijos, herederos de tu sangre y tu talento, que no dejan de quererte, de arrepentirse de no haberte dedicado más tiempo, de no haberte regalado más conversaciones…, pero que no dejan, igual, de sentir que dentro de sus vivencias se agranda cada minuto que pasa tu figura, conscientes y seguros de que pensabas en ellos sin descanso, regalándoles abnegación, cariño y esperanza…, al tiempo que en tus entrañas se iba quedando el escozor que deja la garra de verlos hacerse grandes de manera tan rápida.

Pero también me río de muchas otras cosas. De tus genialidades a la hora de pintar algunos decorados para mis obras de teatro. De la sorpresa de que vinieras a mi casa una madrugada en la que sabías que no podía dormir porque, faltando pocos días para el estreno, tú no te sentías inspirado para hacerlos, poniéndote a pintar en la sede hasta el amanecer. De nuestros viajes. En especial de aquél en que, estando ya el autobús en marcha para ir a representar en Burgos, no apareciste, teniendo que ir a buscarte por todos sitios, hasta que te hallamos y aceptaste, por fin, viajar, pero en tu coche averiado, tan dañado que con el fin de llegar a nuestro destino teníamos que parar cada pocos kilómetros para echarle agua. De aquellos años en que íbamos con el grupo Sembradores de la Alegría a los asilos y residencias de ancianos, y lograbas con tus boleros reactivar las ganas de vivir de nuestros mayores. De las muchas vueltas que le dabas cuando te solicitaba una ilustración para la revista IBIUT, pese a la facilidad con que la hacías. De aquel primer cartel tan original para el “Retablo de la Pasión”. De cuando posaba para ti a modo de referencia a la hora de crear algunos de tus Cristos... ¡Qué momentos tan especiales! Todos llenos de añoranza, de calidez, de ascuas encendidas en la conciencia de una edad que comienza a sentir la tremenda delgadez de las hojas que van quedando en el almanaque que alguien nos regaló un día al nacer.

Y es que de tiempo; de ausencias y presencias; de melancolías; de llamas titilantes; de espectros venidos del ayer; de miradas lánguidas de personajes tan reales como simbólicos; de vides esperando que llegue la primavera; de olivos cenicientos; de uvas arrinconadas bajo las ventanas de azules imposibles; de membrillos perfumando de olores legendarios las vetustas estancias; de campesinos curtidos y quemados por el sol de los estíos y las heladas de los inviernos; de animales perdidos en su laberinto de dependencia; de luces color de hogar en las ventanas de las casas envejecidas; de niños inocentes descubriendo con serena fascinación un desnudo de mujer; de evocaciones brotadas del subconsciente marcado por una posguerra que venía herida por la sangre y los silencios obligados; de calles empedradas con sabor a humedad y a claroscuros; de fachadas soñolientas; de radios antiguas emitiendo canciones que hacían llorar porque hablaban de amores lejanos y suspiros de España; de desconchones en paredes que dejaban al descubierto huellas de vidas ya lejanas; de estampas y fotos sostenidas con cinta adhesiva; de objetos cotidianos con alas de grandeza; de imágenes religiosas que sobrecogen; de esculturas a las que sólo les falta hablar; de hiperrealismos mágicos…, de todo ello sabes tú, Marcelo Góngora, más que nadie. Como sabes de sentimientos arrancados que hacen llorar por la emoción, como sabes también de lo hermoso que es dejar para el recuerdo eterno las esencias de Úbeda, tu pueblo y el mío, que diría Miguel Hernández, tu pueblo del que no podías salir, del que no querías salir a costa de tener que pagar el alto precio de no ver tus cuadros en los mejores museos del mundo pese a ser tú uno de los mejores pintores de todos los tiempos.

Cada vez que me adentro en el universo de mi soledad buscada, vienes conmigo. Y son tantas las cosas de las que hablamos, tantas las reminiscencias que sacamos del arca de los días pasados, tantas las ilusiones en vuelo a hacerse todavía realidad, tantas las decepciones compartidas y tantos los mutismos cubriendo con su tela de araña color de indiferencia los limpios amaneceres de la independencia y la libertad…, que ahora sólo me queda decirte que me alegra sobremanera saber de esta exposición tuya in memoriam, de la publicación de esta obra escrita, de las facilidades ofrecidas por quienes nos dirigen, del respeto y la consideración que te siguen teniendo cuantos te conocieron, del extraordinario amor que los tuyos le han puesto para hacer que todo esto sea posible… Y, sobre todas las cosas, me alegra el seguir encontrándote vivo en nuestros monumentos, en nuestro espacio entre cerros, en nuestra Semana Santa…, así como en infinidad de hogares, de cuyas paredes cuelgan muchas de tus obras magistrales, trozos de tu vida, pedazos sentidos de tu alma…, de esa alma que ya anda en ese territorio donde la muerte, que tanto temías, ha sido vencida para ser tú, definitivamente, amigo Marcelo, parte de la asamblea de los grandes inmortales.

Te sigo echando de menos. Un fuerte abrazo.                                                                                                               

martes, 26 de septiembre de 2017

LO DE CATALUÑA ES CULPA DEL ODIO

Lo de Cataluña es como un serrucho que ha ido marcando con sus dientes afilados la línea fría sobre la madera de la convivencia y ya sólo le falta partirla definitivamente en dos. Los separatistas quieren hacerlo a partir del día 1 de octubre y para ello andan serrando con todas sus fuerzas… Lo que no se sabe es si el tablón por esas fechas se acabará partiendo… Mas, sea como fuere, lo cierto es que la hondura del surco es ya tan larga y tan profunda que recomponerla es casi imposible. Lo más fácil, por lo tanto, será ver, tarde o temprano, su ruptura

Dicen que más de la mitad de los catalanes no son separatistas. No lo sé. Pero sí sé que en la mayoría de los que sí lo son, hay miradas que clavan alfileres, ojos con el matiz mate del desprecio abrasando los párpados, pupilas con destellos de rabia que se aviva si quien se pone frente a ellos no piensa de igual forma. Hay, en definitiva, odio en sus corazones.

Y cuando es el odio el que te reviste el alma todo está perdido. Se acabó el diálogo, la comprensión, la razón, la bondad…, y se acabó la concordia y la anexión, porque donde reina su negra oscuridad no hay lugar para el abrazo.
 
Y lo que más me duele es ver a niños inocentes, incluso recién nacidos, adornados de banderas esteladas. Ver también a pequeños de infantil dibujando, sin tener fuerza en sus manos, pancartas de animosidad hacia lo que es ley de leyes y soberanía nacional. Ver a jóvenes gritando “independencia”, como ovejas manipuladas, sin que en serio sepan nada de Historia, ni ser conscientes de la ruina en la que se adentrarían y nos adentraríamos de llevarse a efecto sus ensoñaciones. Y peor aún, ver a centenares de curas y monjas, que deberían ser los adalides de la fraternidad, adhiriéndose a la segregación. Y todos, basándose en el amor, en el gran amor a una tierra en la que, para colmo, no pocos, ni siquiera han nacido en ella. Unos y otros, todos ellos, invadidos por la mentira, ciegos por el rencor inoculado en vena, dirigidos y empujados por líderes demagogos y corruptos, creyendo a pies juntillas que todo mejorará con la ruptura, que todo será jauja, que ganarán más –les dicen que multiplicado por siete–, porque son los mejores, los diferentes, los más listos, los  más grandes, los especiales, la raza suprema…, y que no han llegado a ser los reyes del universo porque la España imperial los ha subyugado y esclavizado por muchos siglos, pero que enseguida, así proclamen la independencia, todos los países de la tierra los reconocerán como nación gloriosa, porque es tan evidente que son tan superiores al resto, que el mundo entero no podrá vivir sin ellos, por lo que no tendrá más remedio que venir a arrodillarse ante su presencia para adorarlos.

¿Y quién para esto? ¿Quién frena este tren de las falacias? ¿Quién pudo parar al social-nacionalismo?  ¿Quién pudo detener al nacismo? Miedo me da pensarlo. Pero también me da miedo saber que esta cizaña de tijeras no se va a detener, que seguirá creciendo, multiplicándose…, adoctrinando en el odio desde el victimismo. Porque el virus de la animadversión se ha adueñado de las familias, de las escuelas, de los centros culturales, de las universidades, de las instituciones, de las plazas, de las fiestas…, hasta de los deportes. Y así, día tras día, se seguirá hablando de los catalanes en todos los telediarios y en todos los medios de comunicación…, para más orgullo y vanidad de ellos, y seguiremos escuchando en las cortes, en los parlamentos, en las televisiones…, frases indignas, villanas e indecorosas, más que insultantes… Y se seguirá pitando al himno de todos y quemando la bandera constitucional de todos… y con más vehemencia si cabe. Y lo que es peor, nos seguirán mirando con expresiones de desconsideración cada vez más rabiosa mientras no se salgan con la suya…

El serrucho no se detendrá, ya lo verán, y por más dura que sea la madera harán lo imposible para cercenarla en dos. Y entonces habrá hondura de pena en unos y brincos de alegría en otros. Aunque al final, con el tiempo, todos acabaremos llorando.

Y todo por culpa del odio, del odio que divide… Y no del Amor, como dicen, porque el amor nunca separa. El amor sólo une.

viernes, 8 de septiembre de 2017

"AMOR SIN TIEMPO" EN ÚBEDA

Tras el estreno en Villanueva del Arzobispo –pueblo que llevo siempre conmigo porque me acogió como a un hijo cuando yo comenzaba mi andadura de enseñante–, y después de haberse puesto en escena en otras localidades, representaremos AMOR SIN TIEMPO en Úbeda, Teatro Ideal Cinema, por el Grupo de teatro MARANATHA, a petición de la cofradía de la Santa Cena, el próximo sábado, 23 de septiembre, a las 20:30 horas.

Pero representar en Úbeda no es fácil, la responsabilidad pesa. Y pesa porque es tan especial esta ciudad, tan llena de embrujo, tan misteriosa en sus calles y rincones, tan rica en historia, tal alta en la grandiosidad de sus personajes, tan mágica en sus cerros, tan hermosa en su plaza de Santa María, tan peculiar en sus gentes…, que uno, que tiene el corazón impregnado de amor por ella, quiere estar a la altura de las circunstancias y salir con la mayor dignidad del trance.

Confieso, con toda la sinceridad del mundo, que tuve miedo cuando representamos, el pasado mes de marzo, en el Ideal Cinema, a beneficio de Cáritas, mi obra MALOS TRATOS. Sin embargo, como ha sucedido siempre con mis obras aquí representadas, y agradezco con toda el alma, se agotaron las localidades y el éxito fue rotundo. Ahora, seis meses después, vuelvo a sentir un miedo parecido con AMOR SIN TIEMPO, y más cuando apenas ha habido espacio para acomodarnos a la rutina después de las vacaciones y apenas también si han quedado días para la publicidad.  

No obstante, sea lo que Dios quiera. Nosotros, para cuantos en esta ocasión quieran acompañarnos, representaremos AMOR SIN TIEMPO, como hemos hecho siempre, desde el corazón, conscientes de que más que teatro transmitimos valores; en este caso el valor del AMOR que es capaz de mantenerse fiel superando cuantos avatares la vida presenta. Todo un canto poético, romántico, lleno de ternura y emoción, de vivo sentimiento, de gratitud y respeto, de amistad, de lucha, de superación… Todo un poema, en definitiva, girando sobre una pareja que se mantiene unida y en unidad busca trascender.  

Si alguno de mis amigos lectores del blog ha llegado hasta aquí, sepa que queda invitado a ver esta obra mía que habla de AMOR, de ese amor que es capaz de ir más allá de los espejos de lo mundano.

Os dejo el cartel por si queréis compartirlo. Gracias.